lunes, 3 de diciembre de 2007

Castilla y la constitución

JOSE MARÍA RUPÉREZ CIBRIÁN

LA APROBACIÓN de la Constitución Española por las Cortes el 31 de octubre de 1978, que dio lugar al Estado de las autonomías, no benefició para nada al posterior desarrollo integral de Castilla. Más bien todo lo contrario, pues truncó diez siglos de autónoma trayectoria histórica, ya que desde su nacimiento, entre los siglos IX y X, hasta el final del régimen franquista, Castilla siempre había existido por si misma.

El paso de la dictadura a la democracia -representado por la Constitución de 1978-, cortó de raíz su milenaria trayectoria histórica como región esencial en la Historia de España, echándola por el precipicio de su total pérdida de identidad al propiciar uniones no deseadas, que perseguían como único objetivo impedir la existencia de una comunidad autónoma llamada Castilla.

¿Qué sórdidas razones movieron a los políticos de la transición para cometer tamaña injusticia con Castilla? A los políticos que condujeron la nave de la transición, cabría hacerlos algunas preguntas: ¿Por qué permitieron que se desgajaran de Castilla partes esenciales de la misma como Santander y Logroño? ¿Qué entidad regional histórica poseían las mencionadas provincias de Castilla la Vieja para convertirse en autonomías independientes de Castilla, teniendo en cuenta que ambas formaron parte de la provincia de Burgos hasta 1833? ¿Por qué no se sometió a referéndum la unión de Castilla con León, vulnerando el artículo 139, Título VIII, de la Constitución que dice textualmente: «Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado». ¿Por qué a los catalanes, andaluces, vascos y gallegos sí se les permitió que aprobaran mediante referéndum sus respectivos estatutos de autonomía, y a los castellanos se nos negó ese derecho?

La Constitución de 1978 dicen que fue fruto del consenso, ¿pero qué clase de consenso? ¿El consenso basado en la destrucción de Castilla? ¿Por qué la territorialidad del resto de regiones de España no ha sufrido merma alguna, y sí la de Castilla? ¿Habrían consentido los catalanes, los vascos, los gallegos... que les arrebataran un milímetro de su mapa territorial? ¿Habrían consentido esos mismos que les destruyeran su identidad? ¿Qué es eso de ser castellanoleonés o castellanomanchego? ¿Se puede, en nombre de la Constitución y de la democracia destrozar la milenaria identidad de un pueblo? ¿Por qué no teníamos los castellanos un partido regionalista poderoso, se ensañaron con Castilla los políticos de la transición?

Lamentablemente, realmente lamentable e injusta la aplicación torticera de la Constitución que hicieron los políticos de la transición con Castilla, y esa injusticia tendrá que repararse algún día. Ya sabemos que el ritmo de la Historia es realmente lento, pero tengo el pleno convencimiento de que llegará el día en el que Castilla recupere su dignidad, recobre su personalidad, tenga su voz propia y sea respetada.

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