lunes, 3 de diciembre de 2007

Castilla y la constitución

JOSE MARÍA RUPÉREZ CIBRIÁN

LA APROBACIÓN de la Constitución Española por las Cortes el 31 de octubre de 1978, que dio lugar al Estado de las autonomías, no benefició para nada al posterior desarrollo integral de Castilla. Más bien todo lo contrario, pues truncó diez siglos de autónoma trayectoria histórica, ya que desde su nacimiento, entre los siglos IX y X, hasta el final del régimen franquista, Castilla siempre había existido por si misma.

El paso de la dictadura a la democracia -representado por la Constitución de 1978-, cortó de raíz su milenaria trayectoria histórica como región esencial en la Historia de España, echándola por el precipicio de su total pérdida de identidad al propiciar uniones no deseadas, que perseguían como único objetivo impedir la existencia de una comunidad autónoma llamada Castilla.

¿Qué sórdidas razones movieron a los políticos de la transición para cometer tamaña injusticia con Castilla? A los políticos que condujeron la nave de la transición, cabría hacerlos algunas preguntas: ¿Por qué permitieron que se desgajaran de Castilla partes esenciales de la misma como Santander y Logroño? ¿Qué entidad regional histórica poseían las mencionadas provincias de Castilla la Vieja para convertirse en autonomías independientes de Castilla, teniendo en cuenta que ambas formaron parte de la provincia de Burgos hasta 1833? ¿Por qué no se sometió a referéndum la unión de Castilla con León, vulnerando el artículo 139, Título VIII, de la Constitución que dice textualmente: «Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado». ¿Por qué a los catalanes, andaluces, vascos y gallegos sí se les permitió que aprobaran mediante referéndum sus respectivos estatutos de autonomía, y a los castellanos se nos negó ese derecho?

La Constitución de 1978 dicen que fue fruto del consenso, ¿pero qué clase de consenso? ¿El consenso basado en la destrucción de Castilla? ¿Por qué la territorialidad del resto de regiones de España no ha sufrido merma alguna, y sí la de Castilla? ¿Habrían consentido los catalanes, los vascos, los gallegos... que les arrebataran un milímetro de su mapa territorial? ¿Habrían consentido esos mismos que les destruyeran su identidad? ¿Qué es eso de ser castellanoleonés o castellanomanchego? ¿Se puede, en nombre de la Constitución y de la democracia destrozar la milenaria identidad de un pueblo? ¿Por qué no teníamos los castellanos un partido regionalista poderoso, se ensañaron con Castilla los políticos de la transición?

Lamentablemente, realmente lamentable e injusta la aplicación torticera de la Constitución que hicieron los políticos de la transición con Castilla, y esa injusticia tendrá que repararse algún día. Ya sabemos que el ritmo de la Historia es realmente lento, pero tengo el pleno convencimiento de que llegará el día en el que Castilla recupere su dignidad, recobre su personalidad, tenga su voz propia y sea respetada.

domingo, 14 de octubre de 2007

Los pendones de Castilla

El Pendón Morado

-El morado, color de Castilla

Si hoy tuviéramos que asociar un color con Castilla, escogeríamos mayoritariamente sin duda el morado. Vicisitudes históricas aparte, el morado está asentado en la conciencia colectiva como el color de esta tierra. A pesar de la inexistencia oficial de Castilla, dividida por el estado español en cinco regiones diferentes, el morado aparece en banderas provinciales como en el caso de Burgos, o municipales como en el caso de Palencia. Sin embargo, en las armas de Castilla el castillo de oro simbolizador de nuestra tierra ha campeado siempre sobre fondo rojo o carmesí. De color carmesí son todos los antiguos pendones castellanos que aún hoy se conserva, y en justicia histórica el rojo carmesí debería ser el color de Castilla. De hecho es el color de las banderas de Valladolid y Madrid, por poner dos ejemplos. Conviene matizar que la dualidad entre un color y una nación no tiene por qué tener su origen en las armas o banderas propias del país. Así es el caso de Holanda, que tiene por su color nacional el naranja de Guillermo de Orange aun cuando no aparece en su bandera. Este caso es equiparable al de Castilla.

-Los orígenes de una confusión

Son varias las causas que históricamente indujeron a la confusión. La primera explicación no hay que buscarla en ningún tipo de leyenda o historia rocambolesca sino en una simple confusión cromática entre el carmesí y el púrpura. El carmesí no es un color heráldico (gules significa simple y llanamente rojo) mientras en términos heráldicos púrpura puede traducirse por morado. El paso del carmesí al púrpura, que evolucionó hasta el morado oscuro con el paso de los siglos puede explicar la aparición de enseñas moradas en muchas provincias y ciudades castellanas, mientras en otras se conservó el carmesí.

-Las Comunidades de Castilla no usaron el pendón morado

La leyenda acerca del Pendón Morado sostiene que fue el estandarte de las tropas comuneras ante las realistas en la guerra civil de las Comunidades de Castilla. Este dato es, a priori, falso. Podemos garantizar que las tropas comuneras no enarbolaron el pendón morado, el único signo distintivo que hoy sabemos que portaron era una cruz roja adherida a sus casacas (mientras los realistas llevaban una blanca) y ello hace suponer que si los comuneros llevaban algún estandarte sería rojo. Sin embargo, hay que hacer alguna matización. Los comuneros representaban a los hombres libres de las ciudades y es posible que combatieran bajo los pendones de sus respectivas ciudades, algunos de los cuales podrían ser de color púrpura o morado.

-El Pendón Morado y la organización secreta 'Los Comuneros'

Y si las Comunidades no utilizaron como tal el Pendón Morado ¿Por qué se asocia a los comuneros? a principios del siglo XIX se funda una asociación liberal, de carácter secreto y escindida de la masonería denominada 'Los Comuneros'. A ella perteneció Juan Martín 'El Empecinado', entre otros. Se consideraron a sí mismos herederos de los comuneros (se autodenominaban 'Hijos de Padilla') y reivindicaron su memoria histórica, desenterrando sus restos el 23 de Abril de 1821. Establecieron como su estandarte un paño morado con un castillo blanco en el centro, y tomaron el color morado precisamente 'por y como histórico castellano'. El estandarte de esta organización fue el primer Pendón Morado como tal, y puede que fuese enarbolado por El Empecinado en la guerra contra los franceses. Esta confusión entre los comuneros castellanos del siglo XVI con esta sociedad secreta del siglo XIX asoció el color morado con la memoria de las Comunidades.

-El morado de Castilla en el Ejército

'Los Comuneros' del siglo XIX adoptaron el morado como color de Castilla. ¿Desde cuando comenzó el morado a representar a Castilla? El 10 de septiembre de 1634 se crea el 'Tercio de los Morados', una guardia real encabezada por el Conde Duque de Olivares, en cuyo uniforme destacaba el color morado y que tenía un estandarte del mismo color. Este cuerpo militar pasó a ser llamado 'regimiento de Castilla', y a partir de aquí se comienza a hablar, en términos sobre todo militares, del 'morado de Castilla'. A partir de aquí numerosos cuerpos del Ejército (puesto que no existía una enseña unificada y la rojigualda ni siquiera existía) usan enseñas moradas, en representación de Castilla. El uso del morado como color de Castilla no sólo se mantuvo, sino que quedó tan arraigado que en 1843, cuando se estableció la rojigualda como bandera nacional del estado español se dispuso que 'Los cuerpos que por privilegio u otra circunstancia llevan hoy el pendón morado de Castilla, usarán en las nuevas banderas una corbata del mismo color morado'. Destaca el hecho de que el morado se llevase 'por privilegio' y que los cuerpos que lo llevaban fuesen renuentes a abandonarlo.

-El deseo de añadir el morado a la bandera española

En el siglo XIX el morado ya está plenamente considerado como el color de Castilla. A esta significación se le va a añadir, gracias fundamentalmente a organizaciones secretas como 'Los Comuneros', con personajes como El Empecinado o Riego, la de color liberal y antimonárquico del estado español. Prueba de ello es el himno 'El Pendón Morado', que data de esta época y es de carácter liberal y antiabsolutista. Por ambos significados en el siglo XIX surge el deseo de incorporar el morado a la bandera nacional. Sin embargo cuando en 1843 se establece la enseña naval creada basándose en un concurso (en el que hubo otros 11 modelos en liza) por Carlos III como bandera de España, parecía demasiado audaz agregar el morado a los ya consabidos rojo y amarillo, a pesar de que era el morado el que mejor reflejaba el sentir popular. Los federales fueron los primeros en añadir la franja morada a la roja y amarilla, y no por color federal (pues éste era el azul celeste) sino para hacer justicia con Castilla de modo que la bandera española representase lo mejor posible todos los territorios que formaban el estado. Siguiendo este ejemplo, los republicanos la adoptaron también como suya. No obstante algunos republicanos usaban simplemente la rojigualda utilizando el escudo republicano con la corona mural o bien una alegoría de la República.

-La bandera tricolor de la República y la franja morada

Está claro por tanto que la tricolor no nace como bandera de la República española, sino como bandera española sin adjetivos, y que el morado se le añade no por color liberal o antimonárquico, sino por castellano. En 1931, al proclamarse la República, los republicanos no enarbolan ninguna bandera, y no es la prioridad del Gobierno Provisional cambiarla, sino que es el pueblo de Madrid quien espontáneamente comienza a izar las tricolores y a elaborar nuevas banderas. Pedro Rico, alcalde republicano de Madrid, señaló que 'sin ponerse nadie de acuerdo ni estarlo previamente para ello, la bandera tricolor surgió en diversos puntos de Madrid y, aceptada con entusiasmo por todos, cundió con celeridad asombrosa, inundando la ciudad de enseñas en las que se unía a los antiguos, el color morado, no menos antiguo en la conciencia popular, como simbolizador de Castilla'. También señaló refiriéndose a la inclusión del morado que 'tal color morado sólo expresa, con grito que sale de lo más profundo del alma, desde lo más recóndito de la conciencia de España, esta palabra... ¡Castilla!'. El morado por tanto estaba asentado en la conciencia popular y era el deseo del pueblo incorporarlo a su bandera, hasta entonces una artificial enseña inventada por Carlos III. La República adoptó la tricolor por deseo del pueblo, el mismo que la enarboló lanzándose a las calles de Madrid y otras tantas ciudades de Castilla y el resto del estado español y provocando el cambio de régimen.

-El uso del Pendón Morado desde la II República

No han llegado apenas documentos gráficos del uso del pendón morado como símbolo de Castilla en el periodo de la II República, pero es de suponer que de haberse llevado a cabo el proyecto de autonomía para Castilla iniciado en 1936, hubiera sido el pendón morado su bandera. En 1936 estalla la guerra civil española y se crea una milicia republicana denominada 'Los Comuneros', que usa el pendón morado y tiene como himno la canción del mismo nombre. Con el fin de la guerra civil y la represión de toda conciencia autonomista desaparecieron las enseñas regionales, y con más motivo el pendón morado que llevaba el color proscrito de la República. No obstante, a la caída de la dictadura y el resurgir de la conciencia regional, el morado vuelve como símbolo del pueblo castellano. Los castellanistas vuelven a reivindicar el morado como símbolo de la lucha castellana y comunera, y de hecho el morado es el color fundamental de las banderas de Tierra Comunera y sobre todo de Izquierda Castellana, que no es más que el pendón morado con la estrella independentista y que ondea en manifestaciones y partidos de fútbol reivindicando la conciencia castellanista. Hoy en día se cuestiona al pendón morado como bandera nacional de Castilla. Lo cierto es que nunca fue tal, pero tampoco nunca se pretendió que lo fuera. El pendón morado es y será el símbolo de las libertades castellanas derrotadas en Villalar, por más que no lo izaran Padilla, Bravo y Maldonado, y el color morado es sin duda el que mejor expresa el grito de ¡Castilla Libre y Comunera!

El Pendón Carmesí

El pendón carmesí fue la primera bandera del condado y reino de Castilla, tomando con sencillez sus armas, el castillo dorado, sobre el tradicional fondo rojo oscuro. Se considera la bandera histórica de Castilla.
En los últimos años se ha tratado de recuperar la memoria del viejo pendón carmesí y reivindicarlo como bandera castellana frente al popular pendón morado. Los principales encargados de ellos han sido los grupúsculos condalistas y regionalistas (algunos de los cuales reducen Castilla a los territorios del antiguo reino castellano hacia el s. XI), en oposición a los nacionalistas que usaban el morado. No obstante el nacionalismo castellano también reconoce esta bandera como propia y todos los castellanos la identifican con su tierra.
No hay un modelo oficial ni predeterminado de esta bandera ni en el color de fondo ni en el castillo, de modo que hay gran diversidad. En cuanto al color, varía desde el rojo plano hasta el carmesí, más oscuro y considerado más fiel a los antiguos pendones castellanos, y que fue el utilizado a finales de los años 70 en los ayuntamientos castellanos como bandera de Castilla antes de la definitiva constitución de las autonomías.
El siguiente texto, de Lucas Hernández, traza una completa historia del pendón carmesí castelano y reivindica su papel de bandera nacional.

Del verdadero pendón de Castilla y Origen de la confusión
"...Aquel Fernando venturoso espera que corone el alcázar de Sevilla de las rojas banderas de Castilla."
Así canta Lope de Vega en el libro XV, 22-24 de la Jerusalén Conquistada.
Ahí está el pendón, en campo de seda carmesí, que se conserva en la iglesia de San Martín; capilla de Nuestra Señora del Racimo o de los Arias Dávila, nave del Evangelio, de la ciudad de Segovia; el de la villa de Sepúlveda, en el salón de Sesiones del Ayuntamiento, a la derecha del estrado presidencial, rodeado de pergaminos medievales con el sello encarnado, el guión enarbolado por Isabel I de Castilla en la toma de Granada y que se custodia en la Real Capilla de la catedral granadina, como el pendón que todos los años, el 2 de Enero, encabeza la procesión cívica conmemorativa del acontecimiento histórico; el pendón depositado hoy en la Sala del Solio del Alcázar de Segovia; las enseñas de Carlos I, en seda carmesí; otra de Don Juan de Austria,de su última campaña, en damasca del mismo color que se conserva en la Armería del Palacio Real de Madrid, o los dos viejos pendones de Castilla que en julio de 1977, 'han sido bajados de la parte alta de la iglesia colegiata de Medina del Campo, donde aparecían colgados desde hacía varios siglos. Fueron bajados para su estudio por una comisión investigadora designada por el Ayuntamiento de Valladolid integrada por Don Amando Represa, director del Archivo Histórico Nacional de Simancas y Don Juan José Martín González, catedrático de Historia del Arte. Después de su examen, el, doctor Represa hizo constar textualmente que "es indiscutible que la bandera de Castilla es de color rojo carmesí".
Citaremos asimismo por último y de modo particular el pendón, rojo naturalmente, de las Navas de Tolosa, que se guarda en el Monasterio de las Huelgas (Burgos) y bajo el que lucharon las milicias concejales de Avila y Segovia en el ala derecha de la vanguardia de vizcaínos, alaveses y guipuzcoanos, en uno de los hechos más decisivos -contestación a la avalancha almohade- de la historia de España y aun de Europa.
El rojo es el color de la enseña y escudo de Burgos, y los de Soria y Avila. El color de las cruces que campeaban como distintivo de la rebelión en el pecho de los Comuneros, que por supuesto no alzaban ningún pendón morado. Escritores, historiadores y estudiosos de muy distintas ideologías han reiterado el color rojo carmesí como el color del pendón de Castilla.
Por último en el Libro de Actas del Ayuntamiento de Valladolid se encuentra reiteradamente una descripción de que el pendón de Castilla "era grande y algo pesado, de tres varas y media de ancho y largo, de damasco carmesí, con las armas de Castilla por ambas partes pintadas en el dicho pendón".
Ante esta parrafada histórica en pro, defensa y evidencia del verdadero color del pendón de Castilla, cabe preguntarse el por qué del confusionismo con el color morado. Esto exige una explicación.
Hay que partir de Felipe IV, que por un decreto de 10 de Septiembre de 1.634 creó el "tercio de los morados". ¿Qué y quienes formaban el Tercio de los Morados, también llamado provincial de los Morados? El "tercio de los Morados" fue una guardia real en cuyo uniforme destacaba el color morado, cuya bandera ostentaba los atributos del Conde-Duque de Olivares. A esta guardia en el siglo XVIII se le denominó regimiento de Castilla (salta a la vista que su nombre es una usurpación a nuestra región) y más posteriormente se le llamó "Regimiento del Rey" con la calificación de Inmemorial. En 1.824, al restablecerse el régimen absolutista fue disuelto como las demás tropas constitucionales por la represión de Fernando VII y su bandera depositada en, la Iglesia Mayor de Reus, donde se encontraba su Plana Mayor. De allí pasó en el mismo año a la Basílica de Atocha y en 1.849 a la Real Armería; pero esta bandera- pendón de los Morados nada tiene que ver con el pendón de Castilla sino que fue simplemente el de la enseña personal del Conde-Duque de Olivares, fundador del "tercio de los Morados". En realidad tampoco realmente era su color morado según el concepto actual del violeta oscuro, próximo al azul, sino rojo grana como el zumo de la mora (de ahí lo de morado). Así en los inventarias antiguos de la iglesia de Atocha el "pendón de los morados se cataloga como "estandarte de damasco encarnado con fleco de seda en toda su circunferencias".
El tránsito al morado oscuro como símbolo de expresión de la democracia castellana se opera por la conjunción de dos factores: De una parte los Borbones españoles consagraron con valor oficial para la Casa Real el color morado en lugar del púrpura que antes había sido el oficial de la realeza. El artículo 15 de la Instrucción sobre insignias, banderas, honores y saludos, aprobada por, real decreto de 13 de Marzo de 1.867, determina que el estandarte real sea una bandera cuadrada de color morado, que se izaba en los edificios y buques en que, se encontraba el Rey. De otra parte, la sociedad secreta de "Los Comuneros" formada en 1.821, secta desgajada. de la masonería española, se hacían llamar sus miembros "caballeros de Padilla" y editaban un periódico, "El eco de Padilla", usan en sus ritos escudos de hojalata y se organizan en torres, castillos, fortalezas y casas fuertes. Su simbología según refiere Cesáreo Fernandez Duro en sus "Disquisiciones naúticas" (1.877-81) refiere que en su estatuto prescribieron que el estandarte de la sociedad (que llamaban "estandarte de Padilla" y al que Galdós califica de harapo) sería el morado con un castillo blanco en el centro, y por distintivo individual una banda morada.
Por todo lo expuesto y de acuerdo con la tradición histórica hay que concluir que EL GENUINO PENDON DE CASTILLA ES EL ROJO CARMESI y la adopción de este genuino pendón es una de las facetas en la que debemos apoyarnos para sacar del insomnio y de la postración a todos los castellanos.

El Pendón Cuartelado

Esta bandera tiene su origen en la Edad Media, con la primera unión, bajo Fernando I, del reino Castellano y el leonés en la persona del Rey de Castilla. Esto supone la creación de unas nuevas armas que integran las antiguas de Castilla (el castillo dorado sobre fondo gules o rojo), con las de León (león rampante de púrpura, linguado y uñado de gules o rojo y coronado de oro, sobre fondo de plata). Aunque décadas después se volvieron a separar los reinos de León y Castilla, en 1230, Fernando III el Santo, Rey de Castilla, hereda también el trono leonés, y se produce la unión definitiva entre ambos reinos, que da lugar a la Corona de Castilla. Desde entonces llevó Castilla estas armas, muy similares a las actuales de Castilla y León. Hay que señalar que el castillo se representaba en esta época de manera distinta al acutal en forma de torre: en forma de muralla de la que sobresalían 3 torres.
En esta época no se puede hablar de banderas propiamente dichas, en representación de un estado o territorio, como las conocemos ahora, sino de enseñas personales de los reyes. La enseña de los reyes castellanos era precisamente ésta. En navegación, los barcos castellanos sólo llevaban la enseña de sus reyes en misión real, como en el caso de la expedición americana de Cristóbal Colón. La primera bandera europea en América fue precisamente la bandera cuartelada de Castilla.
Estas armas han permanecido a lo largo de la historia como las armas de Castilla, aunque tras la unificación de todos los reinos peninsulares bajo los Habsburgo quedó en desuso. Actualmente es la bandera oficial de la autonomía de Castilla y León. Aunque debería serlo de todas las comunidades castellanas, las demás han sido dotadas de símbolos artificiales sin ninguna historia.

Respecto a la nomenclatura de esta bandera, existe cierta polémica sobre si se la debe considerar como Pendón, ya que en sentido estricto se considera como tal al paño sobre el que se colocan las armas, y esta bandera está compuesta en realidad sólo por dichas armas. El estatuto de autonomía de Castilla y León considera como Pendón a las armas castellanoleonesas sobre paño carmesí, y este modelo de Pendón fue izado en las 11 provincias del norte de Castilla en la época preautonómica. Al respecto, Armando Represa, director del Archivo General de Simancas, señala lo siguiente
"A propósito de esta bandera debe advertirse el error en el que se está incurriendo, tanto por organismos oficiales de la región ( Ayuntamientos, Diputaciones, incluso la propia Junta de Castilla y León, etc.) como particulares, al izar en sus centros no auténticos "pendones" sino simples escudos de armas en tela.
El Pendón (hay que subrayarlo) es una bandera; es decir, un paño en el que debe figurar el escudo de armas, como se aprecia aún en un raro ejemplar auténtico del siglo XVI conservado en la Iglesia Colegiata de San Antolín de Medina del Campo, y que perteneció al Concejo de dicha villa castellana.(Gerardo Moraleja: "Historia de Medina del Campo". Medina del Campo, 1971, 1ª parte, cap. 18, pp. 264-268.)
Para entenderlo mejor: es como si la bandera de España se redujera simplemente a su escudo, sin el paño rojo y gualda en el que se estampa."

Actualmente, la cuartelada está considerada como bandera nacional de Castilla por Tierra Comunera, el mayor partido castellanista, tanto en su forma de bandera como en su forma de escudo cuartelado sobre fondo morado. Sin embargo, su identificación institucional con la autonomía de Castilla y León hace que muchos castellanistas, a pesar de considerar esta bandera como nacional castellana, prefieran otros pendones para representar inequívocamente a su tierra.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Himno de Castilla

CANTO DE ESPERANZA

“Mil quinientos veintiuno
y en abril para más señas
en Villalar ajustician
quienes justicia pidieran
¡Malditos sean aquellos
que firmaron la sentencia!
¡Malditos todos aquellos
los que ajusticiar quisieran
al que luchó por el pueblo
y perdió tan justa guerra!

Desde entonces, ya Castilla
no se ha vuelto a levantar,
En manos de rey bastardo,
o de regente falaz,
Siempre añorando una junta,
o esperando un capitán.

Quien sabe si las cigueñas
han de volver por San Blas,
si las heladas de Marzo,
los brotes se han de llevar,
si las llamas comuneras
otra vez crepitarán.
Cuanto mas vieja la yesca
más fácil se prenderá,
Cuanto más vieja la yesca
y más duro el pedernal.
si los pinares ardieron
aun nos queda el encinar”

martes, 21 de agosto de 2007

Sinergía Identitaria

La necesaria SINERGÍA IDENTITARIA

Cuando el proyecto Asamblea Identitaria vio la luzdejó claras las posiciones políticas que queríadefender orientando sobre dos ejes su pensamiento y apartir de ese momento han sido muchos los comentariosvertidos sobre nosotros, muchas las informacionesdadas y muchos también los insultos ydescalificaciones que han vertido en contra nuestra.Por suerte para nosotros, desgracia para aquellosetnomasoquistas, el desarrollo de nuestra pequeñacomunidad, no busca ni buscará el militantismoelectoral sino el trabajo en la búsqueda de unaSinergía Identitaria que sepa ofrecer respuesta aproblemas reales desde un espacio común compartido.Ha sido por esto que esa Sinergía que hemos mencionadoha dado comienzo tras una reunión mantenida entrecolectivos identitarios entre los que se encontrabanla agencia de noticias NOVOPRESS, el espacio culturalRADIO ESPARTA, la comunidad militante MovimientoIdentitario Castellano y la participación en esteencuentro de un representante en calidad de observadorde la Asociación Cultural Tierra y Pueblo.Este primer contacto, que pretende ser el punto departida de próximos proyectos en común, ha supuesto lacoordinación del espectro político a nivel estatalentre diversas organizaciones que a través del“requisito” de la lucha social y el combateidentitario abren una nueva esperanza cultural ypolítica.La SINERGÍA IDENTITARIA es una necesidad, como lo esla búsqueda de proyectos comunes entre los que sesienten europeos, piensan como europeos y quierenluchar por lo europeo desde el arraigo.

¡¡ADELANTE POR LA IDENTIDAD DE LOS PUEBLOS DE EUROPA!!


jueves, 16 de agosto de 2007

Breve historia de Castilla



BREVE HISTORIA DE LA NACIONALIDAD CASTELLANA.
1.ORIGENES
En las montañas de Santander, en plena Edad Media, las gentes de un "pequeño rincón", un territorio dependiente del viejo reino asturgalaicoleonés, desarrollaron una pujanza y una vitalidad tales que en el espacio de unos pocos siglos, su cultura y su estado se extendía por toda la Meseta Norte. Asimilando al viejo reino leonés del que había surgido y continuando la tarea histórica expansiva y conquistadora de éste, las gentes de lo que ahora era Castilla llegaron al Tajo y lo rebasaron, soldando sólidamente a su estado el que fuera reino musulmán. En su impulso, los castellanos llegaron hasta el mar, convirtiendo a Andalucía en una parte del amplio país.
2.EDAD DE ORO
Castilla además, se convirtió en uno de los estados más modernos de Europa, con una pujanza económica, social y cultural muy intensa, extendida no sólo por los territorios estrictamente castellanos, sino también por los de los otros pueblos que compartían la Corona (Andalucía, sobre todo).
Por eso, no es extraño que, cuando el azar puso la corona de los Reinos de las Españas en la cabeza de un rey extranjero, Carlos V, que no supo entender cual era la situación de sus súbditos, el nuevo rey se encontrase de pronto con que tenía enfrente a "la primera revolución moderna de la Historia de Europa", la de los Comuneros de Castilla. En esa revolución, de causas muy complejas y no sólo por odio o aversión a los extranjeros, se percibe una inquietud de un pueblo que tiende a querer ser una nación.
La epopeya de los comuneros, es pues uno de los grandes hitos de nuestra historia, más importante incluso porque fracasó y tuvo como consecuencia la frustración de lo que pudo haber sido una de las grandes naciones europeas, perfectamente comparable en cuanto a efectividad y modernidad con cualquiera de las del "grupo de cabeza".
3.EDAD DE PLATA
El fin de los comuneros no supuso el fin de Castilla. Incluso la prosperidad material se acrecentó como consecuencia de la expansión por América. Pero nadie podía parar ya el establecimiento de Castilla como base de recursos económicos y humanos para la empresa imperial de los reyes austriacos. Después de los comuneros Castilla dejó de protestar, se amansó y aceptó sin rechistar todas las cargas que el imperialismo de los reyes exigía. En definitiva, Castilla dejó de ser dueña de sí misma y de su destino. Y no hay que olvidar que esa mentalidad imperial llegó a extenderse entre el propio pueblo castellano, y ese es uno de los legados más tristes y dolorosos de nuestra historia: el hecho de que buena parte de nuestro pueblo haya sido desde entonces incapaz de pensar en sí mismo, en su propio bien, y haya tenido siempre el pensamiento en lo general, lo abstracto, en ese Imperio Español cada vez más pequeño. Es por eso que el nacionalismo castellano pide hoy un respiro, un poco de tiempo para pensar en nosotros mismos, para arreglar nuestros asuntos, con el convencimiento de que una Castilla próspera y libre, tendrá como consecuencia una Europa cada vez más próspera y libre.
4.DECADENCIA
Pero las riquezas que los imperios proporcionan no suelen durar mucho, y Castilla no fue una excepción. Sobrevino la crisis: el campo, falto de las gentes que se habían desparramado por Europa y América, no producía; las industrias y las artesanías tradicionales se vinieron abajo; el comercio servía sólo para comprar en el exterior con el oro que venía de las colonias; media Castilla estaba constituída por pícaros de alta o baja cuna, sin oficio ni beneficio y la otra media sacerdotes, monjas, capellanes, frailes, o religiosos de una u otra condición. Pese a ello, nada pudo desmantelar la potencia de la cultura de Castilla: un puñado de grandes genios, no todos procedentes del estricto territorio castellano, pero todos deudores de su cultura; y aún más, toda una cantidad de literatos, arbitristas, eruditos, protocien-tíficos, que formaron el tejido sobre el que aquellos crecieron.
Para entonces Castilla, ha dejado de poseer su propio estado, y se ha convertido en simple parte del Estado Español. Así pues, como parte de un todo, Castilla se ve subyugada y sumida y, en lo político, desaparece.
Sin embargo, hondas corrientes subterráneas fluyen por debajo de ese todo, formando la verdadera vida: hombres y mujeres del pueblo castellano, empeñados en lucha diaria contra la miseria y el hambre, agotados por los impuestos necesarios para costear un imperio del que no recibían ningún beneficio, sucumbiendo a las epidemias o a la arbitrariedad de los que poseían las tierras, y pese a todo ello, capaces de retener, mantener y crear una cultura propia, digna, que hacía música de las labores cotidianas y poesía de los ciclos de la atmósfera, que convertía a un traje de boda, en todo un museo de bordados.
De estos dos hechos se deriva, que cuando en el siglo XVIII, destruidas algunas de las resistencias de ese pasado, algunas de las trabas del Imperialismo, los Borbones y los intelectuales ilustrados miran a "España" y quieren hacer de ella otra Francia, no verán más que Castilla por todos lados:a Castilla le exquilmaron su estado a "España", a Castilla le exquilmaron su cultura, su idioma, sus posibilidades. Y al exquilmarlo todo, se quedó casi vacía.
5.OCASIONES PERDIDAS
En esos momentos Castilla es aún un país si no próspero, al menos si con algún sueño de futuro. Pero su economía, ligada casi exclusivamente a la agricultura, comienza a quedar desfasada frente a una Europa en vías de industrialización. Cataluña empieza un despegue industrial que ya no se verá frenado, más tarde vendrá la industrialización del País Vasco. Y Castilla, convertida para entonces en país de caciques, curas, nobles, funcionarios y políticos (en Madrid, adónde Felipe II había trasladado la capital castellana se dirimían todos los asuntos del estado). La desamortización de la tierra sólo había servido para quitar la propiedad de la tierra a las Comunidades de las aldeas y los pueblos y, en parte, a la Iglesia, y venderla a bajo precio a los nobles, industriales y banqueros.
Así, cuando en 1868 se proclama la Primera República Española, Castilla cree que puede ser un medio para recuperarse. Se firma así el Pacto Federal Castellano (1869) en el que las diecisiete provincias castellanas declaran la intención de federarse, de unirse para recuperar el país, apelando a la memoria de los comuneros. Todos sabemos el triste final de la Primera República, y con ella, de las esperanzas castellanas.
Poco después, Castilla llegaba a una de sus épocas de miseria más tristes: el hambre de tierra y de pan de los campesinos, las primeras emigraciones, sangrías que van despoblando poco a poco el campo castellano, el sometimiento a señoritos y gobernadores civiles, las revueltas de los campesinos y de los pocos obreros, la dictadura de los patronos y los terratenientes, la desaparición de la cultura en una tierra baldía.
Hubo, es cierto, pequeños intentos de recuperación, entre 1898 y 1931: los primeros intentos regionalistas, la revista nacionalista "Castilla", editada en Toledo, los proyectos de Mancomunidades... Y un inicio de progreso económico en algunas ciudades, especialmente Madrid. Así, cuando llega la república, toda una serie de organizaciones obreras y campesinas, unos puñados de inte-lectuales que aman su tierra e intentan luchar por ella, sacarla del marasmo y la decadencia.
Pero pudo la reacción de los de siempre, y una tremenda guerra en la que los intelectuales, los elementos activos y conscientes del campesinado, de los obreros, de los pequeños comerciantes, de los artesanos, fueron o aniquilados o expulsados. Quedó Castilla de nuevo en manos del odio, del egoísmo, de a quienes no le interesaba el resurgir de este pueblo.
6.DICTADURA Y RESURGIR.
Franco esquilmó a Castilla en un modo que jamás se había llevado a cabo. O, mejor, para no darle excesivo protagonismo a quien no lo merece: el culpable fue el modelo económico y cultural del franquismo.
El salvaje desarrollo de los años sesenta despobló Castilla dejándola con la menor densidad de población de la Europa Occidental. Miles de castellanos hubieron de emigrar al País Vasco, a Cataluña, a Alemania o Francia, para poder ganarse un pan que aquí se les negaba. Fábricas monstruosas que extraían los recursos humanos y económicos de nuestra tierra, centrales nucleares que contaminaban pueblos y campos y que creaban energía eléctrica para alimentar las industrias de grandes ciudades extracastellanas, pantanos que anegaban ciudades y pueblos, trasvases de agua hechos sin medida ni respeto, provincias que tenían menos población que en el siglo XV. Esta fue la herencia de la dictadura franquista para Castilla.
A principios de los años setenta la situación de decadencia de nuestra tierra propició la creación, quizás por primera vez, de una conciencia de problema nacional. Quizás por primera vez, jovenes intelectuales se lanzaron a los pueblos a recoger las últimas migajas de cultura popular castellana -no podemos dejar de mencionar los nombres de El Nuevo Mester de Juglaría, de Joaquin Díaz, de Ismael, de María Salgado, de Luis Díaz Viana, de Manuel Luna y tantos y tantos otros personajes-. Quizás tambien por vez primera, los castellanos comenzaron a pensar que ya era hora de ocuparse un poco de sí mismos, de dar un poco menos, de derrochar un poco menos y apuntalar el cansado edificio de la Vieja Castilla.
Fue entonces cuando por iniciativa de un grupo de intelectuales castellanos se institucionalizó la conmemoración popular del 23 de Abril en Villalar de los Comuneros: el símbolo de la pérdida de nuestras libertades se convertía así en el símbolo de la lucha por un futuro nuevo, por un desarrollo nuevo y una libertad nueva.
Pero en el río revuelto del fin del franquismo, los pescadores-caciques y politicastros mentecatos maniobraron para evitar el crecimiento de esta conciencia. Una partición y división de las tierras castellanas realizada con la mala fe o la ignorancia selló para largo tiempo la división de nuestra nacionalidad en cinco "comunidades" sin autonomía real y sin ligazón común. Esto se hizo, al contrario que en Cataluña o Andalucía sin referendum de ningún tipo, sin atender a los deseos del pueblo al que estos políticos decían representar.
Se pretendió tal vez, en ese momento, dejar a Castilla fuera de juego, dividir su influencia o su presunto "poder". Pero de nada sirvieron estas mezquindades. De nuevo por primera vez -cuantas primeras veces- la vieja Castilla vio el nacimiento de grupos de personas, de asociaciones y, por fin, de partidos y movimientos políticos comprometidos con la defensa de su tierra y de su pueblo. Los problemas, muchos, las carencias, infinitas, y los propios defectos del pueblo castellano y de su cultura comenzaron a ser combatidos con conciencia, cultura, ilusión y rabia.
Algo nuevo surge en esta vieja tierra, un fantasma que recorre los páramos, las sierras, los montes, los valles, los encinares y los pinares, los castillos y monasterios, las ciudades antiguas y las ciudades-dormitorio que rodean Madrid... Esta novedad es la conciencia de la lucha de los castellanos por una Castilla más próspera y justa en un Europa más libre y solidaria.





domingo, 5 de agosto de 2007

Arquitectura popular

Cuando preparamos un viaje por cualquier parte de Castilla, uno de los objetivos principales que solemos considerar es la posibilidad de conocer el inacabable patrimonio arquitectónico que se esparce por todo el país: castillos, catedrales, palacios, monasterios,... Pero ésta es la arquitectura del poder, es el legado que dejaron en forma de edificios aquellos que a lo largo de la historia contaron con los recursos suficientes para poder levantar las más grandes, bellas y espectaculares construcciones. En cambio, suele pasar más desapercibida otra herencia arquitectónica, otro valor del patrimonio cultural: la arquitectura tradicional popular.

La arquitectura tradicional castellana no es algo estable, como todo lo popular, mientras esta vivo y tiene un sentido, esta en continua evolución. Unido esto a la amplitud de Castilla y a la diversidad climática, geográfica y humana de sus comarcas hace imposible establecer características generales de edificación, a parte de la funcionalidad y sencillez que caracteriza a todas ellas.

Según L. Feduchi son tres los factores fundamentales que inciden en la arquitectura popular: el clima, la tierra y la persona. El clima obligará a una determinada posición y tamaño de entradas y huecos, al tipo de cubiertas y al aislamiento de muros, a la existencia de patios o corrales aglutinados en el conjunto de la casa, al número de alturas y dependencias. La tierra son los materiales que se encuentran a mano, así, el barro o la piedra junto con la madera serán los argumentos básicos de la arquitectura popular castellana, trabajados de muy diversas maneras, pero todas ellas colaborando con el objetivo principal: cumplir la función, servir para el fin propuesto. La persona, desde su doble vertiente ser humano con necesidades materiales y económicas y como ser espiritual con una serie de percepciones, mitos, hechos culturales y sociales que condicionan todo el desarrollo de esta arquitectura.

Las construcciones populares han ido evolucionando al mismo tiempo que la sociedad, generalmente de modo lento. Los avances, tanto técnicos como sociales, producidos desde principios del siglo pasado han repercutido en las construcciones tradicionales castellanas, conservándose las estructuras más puras en los lugares más apartados de las corrientes modernizadoras.

La arquitectura popular lleva detrás una idea filosófica que es la que se ha ido perdiendo con la irrupción de la industria y la cultura urbanita dentro de lo rural. A lo largo de los siglos los castellanos y castellanas que han vivido en sus respectivas comarcas han ido aprendiendo de ellas lo bueno y lo malo, han ido depurando formas, materiales y actitudes, han ido marcando costumbres, que responden a las equivocaciones que generaciones tras generaciones han corregido, costumbres que marcan tiempos y formas, y, por fin, costumbres que indican dónde se ha de edificar, cómo se ha de hacer, cuándo es el mejor momento y hacia donde deben orientarse las casas.

Siendo eminentemente rural, Castilla se ha mantenido durante siglos perpetuando modelos y funciones que poco han variado a lo largo de los tiempos, porque tampoco ha variado esencialmente su modo de vida. Esto ha sido así hasta que a partir de los años 60 se produce una quiebra total en la vida de nuestros pueblos; los primeros emigrantes, que lo son por que la estructura económica era incapaz de aportar soluciones, rompen con siglos de continuismo. A partir de ahí, poco a poco, los pueblos y comarcas van perdiendo población activa, las estructuras económicas se van modernizando, se inicia la mecanización del campo y de la ganadería y, como consecuencia, empiezan a necesitarse espacios nuevos y a sobrar los tradicionales. En los años 80 y 90 esto ha llegado a un estadio de desvirtualización de la arquitectura popular.

Sin embargo, aunque muchos edificios menores como cuadras, pajares,... hayan pasado a ser cocheras o viviendas de vacaciones o que las viviendas tradicionales no reúnan las condiciones de habitabilidad que hoy se exigen, a pesar de todo esto, se esta produciendo una recuperación de este patrimonio histórico y cultural del pueblo castellano por dos caminos bien distintos: por una parte la adecuación de edificios de arquitectura tradicional para la explotación turística mediante el turismo rural y por otra, la recuperación de materiales y métodos de construcción tradicional, adobe y tapial principalmente, que son formas más racionales y ecológicas de convivir con la tierra como están demostrando las gentes de Amayuelas.

El adobe

Es el elemento de construcción más característico de Castilla por ser el más fácil de elaborar y utilizar así como por su versatilidad. El uso del adobe es muy antiguo y se le nombra en el libro del Exodo cuando el Faraón niega a los judíos la paja para poder elaborarlo. La fabricación de los adobes, a pesar de su sencillez, requiere una serie de pasos: arrancada la tierra del barrero se criba perfectamente para limpiarla de impurezas; se amontona y mezcla con a paja, se añade agua al tiempo que se pisa para que todo quede bien humedecido. Una vez hecha la pila de barro se vuelca en unos moldes rectangulares de madera llamados gradillas, hormas, amacales o bancales. El barro se aprieta bien con las manos y el sobrante se elimina con un rasero. Finalmente se les pone a secar al sol, dándoles vueltas para que se sequen por todos los lados y no se resquebrajen.

domingo, 22 de julio de 2007

Comarcas de Castilla

ALBACETE

1-Ribera del Júcar.
2-La Mancha.
3-Campo de Montiel.
4-Sierras de Segura y Alcaraz.
5- Campo de Hellín.

ÁVILA

1- Tierra de Arévalo.
2- Moraña Alta.
3- Sierra de Avila.
4- Valle de Amblés.
5- Ojos-Albos.
6- Campo de Píedrahíta.
7- Barco de Avila.
8- Sierra de Gredos.
9- Valle del Alberche.
10- Valle del Tiétar.

BURGOS

1- Las Merindades y el Ebro Burgalés.
2- Treviño.
3- La Lora.
4- La Bureba.
5- Riojilla Burgalesa.
6- Campos y Páramos de Burgos.
7- Altiplanicies Burgalesas Orientales.
8- La Ribera Burgalesa del Duero.

CANTABRIA

1- La Marina.
2- La Liébana.
3- Tudanca-Cabuérniga.
4- Pas-Iguña.
5- Montaña del Asón.
6- El Campoo.
7- Enclave de Villaverde de Trucios

CIUDAD REAL

1- Montes del Guadiana.
2- Campo de Calatrava.
3- Campo de Daimiel.
4- Campo de San Juan.
5- Campo de Tomelloso y Valdepeñas.
6- Sierra Morena de Ciu­dad Real.
7- Campo de Montiel.
8- Montes de Toledo.

CUENCA

1- La Alcarria.
2- Serranía de Cuenca.
3- La Mancha.
4- Utiel y Requena

GUADALAJARA

1- Sierra de Tamajón.
2- Sierra de Atienza y Sigüenza.
3- Tierra de Molina.
4- La Campiña de Guadalajara.
5- Alcarria de Brihuega y Cifuentes.
6- La Alcarria.

LEÓN

1- Montaña Occidental de León.
2- Montaña Oriental Leonesa.
3- Picos de Europa de León y sus Valles.
4- El Bierzo/O Bierzo.
5- La Cepeda.
6- La Maragatería.
7- Las Cabreras.
8- Páramos de León y sus Riberas.1- Las Arribes

MADRID

1 - La Sierra de Madrid.
2- Vegas del Jarama Medio y Henares.
3- Valle del Alberche.
4- Tierras del Guada­rrama Medio.
5- Área metropolitana de Madrid.
6- La Alcarria.
7- Valle del Tajo.

PALENCIA

1 - Altos Valles Palenti­nos.
2- Páramos de Palencia.
3- Tierra de Campos.
4- El Cerrato.

LA RIOJA

1- Rioja Alta.
2- Rioja Media.
3- Rioja Baja.
4- Valles de Alhama-Li­nares
5-Sierra de Rioja

SALAMANCA

2- Campo de Vitigudino
3- Campo de Ledesma.
4- La Armuña.
5- Campos de Azaba y Argañán.
6- Campo Charro.
7- Campo de Peñaran­da y Tierra de Alba.
8- Sierras Salmanticenses.
9- El Abadengo

SEGOVIA

1- Tierra de Pinares.
2- Páramos del Duratón.
3- Tierras de Cantalejo y Santa María la Real de Nieva.
4- Tierra de Sepúlveda.
5- Tierra de Segovia.
6- Tierra de Ayllón.

SORIA

1- Cameros Soriano.
2- Depresión Central Soriana del Duero.
3- Depresiones de la División Ibérica de Soria.
4- Parameras Sorianas.
5- Tierras Sorianas del Jalón.

TOLEDO

1- Campo de Arañuelo.
2- Sierra de San Vicente.
3- Escalona.
4- La Sagra.
5- Vega de Talavera de la Reina.
6- Torrijos.
7- La Jara.
8- Vega de Toledo.
9- Meseta de Toledo.
10- Mesa de Ocaña.
11- Montes de Toledo.
12- La Mancha.

VALLADOLID

1-Tierra de Campos
2- Montes Torozos
3- Campiña del Pisuerga.
4- Páramos de Esgueva.
5- Tierra del Vino.
6- Tierra de Medina.
7- Tierra de Pinares.
8- Campo de Peñafiel.

ZAMORA

1- Sanabria
2- Tierra Benavente y los Valles.
3- Aliste.
4- Tierra del Pan.
5- Sayago.
6- Tierra del Vino.
7- La Guareña (subcomarca al sureste de la Tierra del Vino, capital Fuentesaúco)










jueves, 19 de julio de 2007

Bases del Movimiento identitario castellano

El movimiento 33 en Castilla nace con la intención de recuperar todo lo que es nuestro, nuestra identidad. Nuestra misión es agrupar a las almas en comunidad popular.Pretendemos recuperar al pueblo, a las personas, no creemos en estos momentos en letras de partidos. No concebimos a los hombres situados a izquierdas-derechas.

Mientras nuestro país se ve abocado a la destrucción, el sistema jacobino-sionista del estado español nos divide en 5 CC.AA, nos pone un nombre falso a nuestra lengua, nuestra cultura, prácticamente inexistente... todo esto ocurre principalmente por las ansias de poder de la monarquía borbónica francesa y la "revolución" francesa liberal, desde las cortes de Cádiz hasta la constitución del 78 pocas cosas han cambiado, continúa su modelo liberal-jacobino, anti-identitario, mientras se impone una forma de vida mundial, una "cultura" mundial del consumismo y el materialismo, una "raza" mundial de mestizos sin apego a la tierra, a las raíces... y por supuesto un destrozo de valores, decadencia y degeneración jamás conocidas en la historia.

El movimiento 33 declara que somos nacionalistas y que luchamos por el derecho de autodeterminación de los pueblos y somos europeístas, vemos a Europa como una gran familia de pueblos étnicos hermanos.Luchamos por un ser castellano en que seamos física y espiritualmente sanos, seamos trabajadores honrados y que amemos nuestras raíces castellanas.

Concebimos al ser castellano, se es castellano, cuando se lleva dos o mas generaciones aquí en Castilla, se tiene tipología castellana y te has adaptado plenamente a la cultura castellana, aunque nosotros no vamos a favorecer la inmigración ni siquiera inter-europea porque creemos que es anti-identitario.Aclaramos, no somos xenófobos, simplemente porque concebimos a las razas y culturas como parte de la naturaleza y no permitiremos su destrucción mediante mezcla o exterminio.

Defenderemos con los medios que necesitemos nuestra cultura, tradiciones, lengua, arte, símbolos, banderas, música, historia, instituciones y por supuesto lo que engloba todo esto ,nuestra tipología étnica, que sin eso no concebiríamos todo lo demás.

Lucharemos por el resurgir de las almas castellanas a lo largo y ancho de nuestro país, desde las playas de Santander hasta Puertollano, desde Sayago hasta Utiel y Requena, para que cada vez suene más fuerte el grito: ¡Castilla despierta!

¡¡VIVA CASTILLA LIBRE!! ¡¡VIVA CASTILLA CASTELLANA!!